El caso ocurrido en Noja, donde el Ayuntamiento ha acordado imponer una sanción de 10.000 euros a la empresa encargada del servicio de limpieza viaria por incumplir las condiciones establecidas en el contrato, vuelve a poner sobre la mesa una cuestión fundamental: la calidad y la organización del servicio de recogida de basuras en Cantabria no dependen únicamente de que los residuos terminen siendo retirados de las calles. También es imprescindible que las empresas adjudicatarias dispongan de los medios humanos y materiales comprometidos y que estos sean suficientes para prestar correctamente el servicio.

El servicio de recogida de basuras en Cantabria requiere planificación

Según la información publicada, el Pleno del Ayuntamiento de Noja acordó considerar los hechos como una infracción grave al entender que el servicio se estaba prestando con menos personal y maquinaria de los fijados en el contrato. La sanción asciende a 10.000 euros y pone el foco en una parte del funcionamiento de los servicios municipales que normalmente pasa desapercibida para el ciudadano: detrás de cada contenedor vacío, cada calle limpia y cada retirada de residuos existe una planificación que debe cumplirse.
Para Carlos, especialista de Grupo Multiservicios Osma en trabajos relacionados con limpieza, mantenimiento y gestión de residuos, precisamente ahí está una de las claves. «En un servicio de recogida de basuras no basta con tener camiones y personal. Hay que disponer de los medios necesarios para que el trabajo se haga con regularidad, seguridad y capacidad de respuesta cuando surge un problema», explica.

Un contrato de limpieza establece mucho más que una obligación de recoger residuos

Cuando una administración pública adjudica un servicio de limpieza viaria o recogida de residuos, las condiciones del contrato determinan los medios que deben ponerse a disposición del municipio. Esto puede incluir el número de trabajadores, los vehículos, la maquinaria, los horarios, las frecuencias de recogida y diferentes procedimientos destinados a garantizar que el servicio funcione de forma adecuada.
Por eso, una reducción de los medios previstos no constituye simplemente una cuestión interna de organización de la empresa. Si esa reducción termina afectando al servicio contratado, puede convertirse en un incumplimiento de las obligaciones asumidas ante la administración.

El caso de Noja resulta especialmente ilustrativo porque la sanción no se plantea únicamente por una calle concreta que pudiera haber presentado suciedad en un momento determinado. El problema señalado por el Ayuntamiento está relacionado con la prestación del servicio utilizando menos personal y maquinaria de los establecidos contractualmente.
«Cuando se diseña un servicio se hace teniendo en cuenta unas necesidades concretas. Si el contrato establece determinados recursos, es porque se considera que hacen falta para cubrir el trabajo. Reducir esos recursos puede terminar provocando que determinadas tareas no se hagan a tiempo o que el personal tenga que trabajar por encima de lo razonable», señala Carlos.
La cuestión es especialmente relevante en los municipios que reciben una gran afluencia de visitantes durante determinadas épocas del año. En Cantabria, la población de muchas localidades puede aumentar considerablemente durante los meses de verano, los fines de semana o determinados periodos vacacionales. Eso significa que también aumenta la generación de residuos y, por tanto, la presión sobre los sistemas de recogida y limpieza.
La gestión de residuos urbanos es un servicio continuo. Los contenedores no esperan a que haya suficiente personal disponible y las calles no dejan de generar residuos porque un vehículo se encuentre averiado. La organización tiene que prever estas circunstancias y disponer de recursos suficientes para mantener la actividad.

Un buen servicio de recogida de basuras en Cantabria debe contemplar, por tanto, mucho más que los recorridos habituales de los camiones. Es necesario establecer rutas eficientes, controlar los horarios, mantener los vehículos en condiciones adecuadas y contar con sistemas de sustitución cuando una máquina queda fuera de servicio.
También es importante que los trabajadores conozcan perfectamente las zonas que tienen asignadas y los procedimientos que deben seguir ante situaciones extraordinarias. Un contenedor desbordado, residuos depositados fuera de horario, acumulaciones provocadas por una actividad concreta o un problema mecánico pueden alterar una ruta completa.
Carlos lo resume de una forma muy práctica: «La recogida de residuos parece sencilla cuando se observa desde fuera, pero detrás hay mucha logística. Un camión tiene una ruta, unos horarios, una capacidad determinada y unos trabajadores que tienen que completar muchas tareas en una jornada. Si falla una pieza del sistema, el problema puede acabar repercutiendo en todo el recorrido».
La maquinaria es una parte esencial del servicio
Uno de los elementos destacados en el caso de Noja es precisamente la utilización de menos maquinaria de la prevista. En un servicio de estas características, los vehículos y equipos utilizados tienen una importancia evidente.
Los camiones de recogida deben encontrarse en condiciones adecuadas y recibir un mantenimiento periódico. Las averías forman parte de la actividad de cualquier flota, pero la organización debe disponer de alternativas para evitar que una incidencia mecánica provoque la interrupción de un servicio completo.
Además, no todos los residuos ni todas las zonas requieren exactamente los mismos medios. La recogida puede implicar diferentes tipos de contenedores, vehículos específicos y equipos auxiliares. En determinadas intervenciones también puede ser necesario utilizar maquinaria para retirar residuos acumulados o realizar trabajos complementarios de limpieza.
«La maquinaria no es un elemento secundario. Si tienes previsto prestar un servicio con determinados vehículos y uno de ellos falla, necesitas tener una alternativa. Si no existe esa capacidad de reacción, el problema acaba trasladándose a la calle», afirma Carlos.
La cuestión del mantenimiento resulta igualmente importante. Un vehículo destinado a trabajar diariamente durante muchas horas está sometido a un desgaste considerable. Frenos, sistemas hidráulicos, neumáticos, mecanismos de elevación y compactación y otros componentes necesitan revisiones periódicas.
Una flota correctamente mantenida permite reducir averías y, sobre todo, evitar que los trabajadores tengan que enfrentarse continuamente a problemas técnicos durante la prestación del servicio.

Personal suficiente para mantener las frecuencias de recogida de basura en Cantabria

La otra gran variable señalada en el caso de Noja es el personal. La recogida de residuos es una actividad que depende directamente de los trabajadores que realizan las rutas y de quienes se encargan de otras labores complementarias.
No se trata únicamente de conducir un vehículo. En función del sistema utilizado, los trabajadores tienen que realizar operaciones de carga, manipulación de contenedores, comprobación de determinadas incidencias y otras tareas relacionadas con la limpieza y mantenimiento del entorno.
Cuando falta personal, las consecuencias pueden aparecer en forma de retrasos, reducción de frecuencias, acumulación de residuos o necesidad de reorganizar rutas sobre la marcha.
«Un servicio de este tipo necesita personas suficientes. No puedes pensar solamente en cuántos trabajadores hacen falta en un día normal, sino también en qué ocurre cuando hay vacaciones, bajas, averías o un aumento puntual de trabajo», explica Carlos.
Esta planificación adquiere todavía más importancia en Cantabria, donde existen municipios con una importante diferencia entre la población habitual y la población que soportan durante determinados momentos del año.